La armonía es la lógica que conecta los acordes. Entenderla te permite saber por qué ciertas progresiones funcionan, y cómo construir las tuyas.
La tonalidad es el sistema que da a cada nota y cada acorde un papel dentro de una jerarquía. Hay una nota central, la tónica, y todo lo demás se entiende en relación a ella.
Cuando decimos que una canción está en Do mayor, significa que la nota C actúa como centro gravitacional. Las notas que forman la escala de Do mayor son el "vocabulario" disponible, y los acordes que se construyen sobre esas notas son las "palabras".
Los acordes de una tonalidad se numeran con cifras romanas según su posición en la escala: I (tónica), II, III… VII. Las mayúsculas indican acorde mayor y las minúsculas acorde menor. Así una progresión I·IV·V funciona igual en cualquier tonalidad.
Apilando terceras sobre cada nota de la escala mayor obtienes los siete acordes diatónicos. Son los acordes "nativos" de esa tonalidad. Haz clic en cualquiera para escucharlo.
Los siete acordes se agrupan en tres funciones. No importa la tonalidad: el papel de cada función siempre es el mismo. Entender las funciones te permite improvisar progresiones que suenan bien.
Reposo y estabilidad. La sensación de "haber llegado". Las progresiones terminan o descansan aquí. El I es el más estable de los tres.
Movimiento suave, alejarse de la tónica sin crear tensión. Preparan la llegada del dominante. El IV suena abierto; el ii, más urgente.
Tensión máxima. El V contiene un tritono interno que exige resolver al I. Es el motor de la música tonal: dominante siempre quiere ir a tónica.
La cadencia V → I es el movimiento más fundamental de toda la música occidental. En C mayor: G7 → C. El tritono de G7 (B y F) resuelve por movimiento de semitono: B sube a C, F baja a E. Esa resolución es el corazón de la armonía tonal.
Una progresión es una secuencia de acordes que se repite. Elige una tonalidad, selecciona una progresión y escucha cómo suena. Cada bloque se ilumina cuando suena.
La escala menor natural genera sus propios siete acordes diatónicos. El sistema funciona igual pero los colores cambian: la tónica es menor, el dominante es menor también, lo que da un sonido más oscuro y modal. Haz clic para escuchar.
En la tonalidad menor natural, el acorde V es menor (v), lo que debilita la tensión hacia la tónica. Por eso en la práctica se usa la escala menor armónica, que sube la séptima para convertir el v en V7 y recuperar la cadencia dominante → tónica.